Un texto deja de ser hermoso cuando es editado, así como un amor deja de serlo cuando una sonrisa cambia.
Una sonrisa que antes era amor y ahora es costumbre, y las costumbres son buenas pero amar por costumbre no.
La costumbre te lleva a la rutina, y la rutina cansa, como una canción en modo aleatorio, o tres días seguidos lloviendo y sin poder salir de tu casa.
Una sonrisa te cambia el mundo que tenias en mente con esa persona, las caricias, las miradas, los "te quiero", tus sueños de estar con esa persona eternamente, aquel pensamiento que se aleja cada vez mas sobre tener hijos con esa persona cuando lleven unos seis años juntos, el sueño de pasar por el altar y verle sonreirte como si no deseara que nadie mas estuviera en ese lugar, el sueño de tener un perro, un gato, dos hijos y una casa preciosa. El deseo de llegar a la noche a tu casa después del trabajo y que esa persona te espere con una velada romántica para celebrar los ocho años juntos. Ver cumplir a vuestros hijos años, y que crezcan sanos y llenos de vuestro amor, aquel que sigue a pesar de las peleas. Llegar a los 60 juntos y ver a tus hijos que ya han pasado la juventud y que quizás estén apunto de contraer matrimonio igual de felices que sus padres, jubilarte junto a esa persona, viajar a Grecia, ir a Italia, besarse junto a la Torre Eiffel.
Volver al lugar donde se conocieron y recordar los sueños que siempre quisieron vivir, ver fotografías de vosotros dos juntos sonriendo, en un viaje, en un cumpleaños, en un parque, en un paseo.
Y todo eso ya no existe por esa sonrisa, la sonrisa que cambio tu mundo, tus sueños, tus expectativas.
lunes, 12 de enero de 2015
Una sonrisa..
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