Ya no soy lo que era, me cuentas historias de lo que es el amor y me dices que yo me desvíe.
Que estoy loca y yo respondo: tu también, o te crees que no me he dado cuenta que te pones nervioso, que la piel de gallina aparece, que tienes un zoológico en tu estómago cuando me ves aparecer, y que quiero estar contigo hasta que nos cansemos de vernos, se me hace un nudo en la tripa cuando te veo aparecer y no lo puedo entender.
¿Que es lo que he cambiado?
Sigo mirando fotos tuyas para sonreír cuando estoy triste o cuando te extraño, no es que no lo quiera entender, es que he dado un paso más a otra manera de ver el amor.
Me dices que es malo, que el amor así no es amor, que primero soy yo y después tú.
Pero no te quiero comprender, una vez que sonríes me quedo atrapada entre rejas de las que no quiero salir aunque tenga la opción.
Soy una chica corriente, o quizás no tanto, me dedico a leer tumbada en la cama esperando un mensaje que quizás, no llegue nunca.
Y la gente dice que debo esperar, escuchar y pensar, que antes de actuar debo de recapacitar, pero deberías de saber cuantas son mis ganas de tenerte aquí tumbado conmigo mientras yo leo en voz alta algún poema. Me encantaría ver contigo películas de miedo y quedar abrazada de ti, o llorar por alguna película de amor y que tu me susurres que me quieres y me seques esas lágrimas.
Pero debo esperar, esperar, esperar, esperar... Siempre esperar.
Aunque mientras tanto te sacaré dequicio por que esa es mi única manera de explicarte indirectamente que me tienes entre tus rejas.
lunes, 19 de enero de 2015
Entre tus rejas.
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