Hoy te odié.
Te odié por qué desde el segundo en el que te vi, me sorprendiste.
Te miré a los ojos y sentí mil y una mariposa y aún no había oído tu voz.
Y dios cuando la oí .. El mundo entero se esfumó.
Y todo eso sin hablar de tu sonrisa. ¿A cuantas chicas has mandado al hospital por paro cardíaco?
Te observé de pies a cabeza, durante un minuto eterno, sin escuchar ni ver el exterior.
Y fue ahí cuando sonreiste, y realmente el universo se concentró en ti, ni el más hermoso ser mitológico podría superar esa sonrisa.
Pero no fue lo peor.
Después de medio morir, reiste y fue en ese microsegundo, donde me di cuenta que hiciera lo que hiciera tú ya estabas dentro de mi.
viernes, 2 de enero de 2015
Hoy.
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